Con la llegada del otoño, cuando los bosques se visten de tonos dorados y rojizos, se desencadena uno de los espectáculos más fascinantes y menos conocidos de la fauna ibérica: la ronca del gamo. Este ritual de la naturaleza, que marca el inicio de la temporada de apareamiento del gamo (Dama dama), inunda el silencio del bosque con sonidos guturales y primitivos. La ronca del gamo simboliza la esencia salvaje del otoño: un evento emocionante que todo amante de la vida silvestre debería experimentar al menos una vez en la vida. A continuación, exploraremos qué es este fenómeno, por qué ocurre en otoño, cómo suena y qué representa en la naturaleza. Además, te contaremos por qué presenciarlo es una experiencia invaluable para los amantes de la fauna y el ecoturismo, y dónde puedes vivirlo de cerca, incluyendo una recomendación especial en la Sierra de La Sagra.
¿Qué es la ronca del gamo?
Un gamo (ciervo damisela) macho en su hábitat natural. Los machos de esta especie son los protagonistas de “la ronca”, emitiendo bramidos roncos durante el otoño para marcar territorio y atraer a las hembras. La ronca del gamo es el sonido característico que emiten los machos de gamo durante su época de celo otoña. A diferencia del estruendoso bramido del ciervo en la berrea, la ronca del gamo es un llamado más breve, cortado y profundamente gutural, parecido a un gruñido fuerte o a un ronquido áspero. De hecho, muchos describen este sonido como similar al gruñido de un gran jabalí en la lejanía, por su tono bronco y retumbante.
Este peculiar “ronquido” natural cumple una doble función: por un lado, atraer la atención de las hembras dispuestas a aparearse, y por otro lado ahuyentar o intimidar a los machos rivales que compiten por el territorio y las parejas. En suma, la ronca es el lenguaje sonoro con el que los gamos macho se desafían entre sí y cortejan a las hembras en plena naturaleza.
¿Por qué ocurre en otoño?
La ronca del gamo tiene lugar, casi exclusivamente, en otoño. La temporada de celo de los gamos comienza a finales de septiembre y se extiende a lo largo de octubre Por supuesto, las fechas pueden cambiar ligeramente según la región y las condiciones climáticas de cada año, pero típicamente este ritual arranca justo después de que termina la berrea del ciervo, como si la naturaleza hubiese orquestado una sinfonía secuencial: primero los ciervos, luego los gamos.
Ahora bien, ¿por qué el gamo entra en celo más tarde en el año? La explicación radica en la biología de la especie: al ser el gamo un cérvido de menor tamaño que el ciervo rojo, su periodo de gestación es un poco más corto; por ello, puede permitirse aparearse unas semanas más tarde y aun así lograr que las crías nazcan en la primavera siguiente. En otras palabras, los partos de las gamas (hembras de gamo) ocurrirán también durante la primavera, igual que en los ciervos, asegurando que los cervatillos lleguen al mundo cuando el entorno ofrece clima benigno y abundancia de alimento.
Además de este factor biológico, los primeros cambios otoñales en el ambiente –el descenso de las temperaturas y las primeras lluvias tras el seco verano– actúan como detonantes que estimulan el comportamiento reproductivo de los gamos.
Todo ello hace que el otoño sea la época por excelencia en que resuena la ronca en nuestros bosques.
¿Cómo suena la ronca del gamo?
El sonido de la ronca del gamo es sorprendente y único en el reino animal. Quien lo escucha por primera vez queda impresionado por su timbre ronco, profundo y cortante. No se trata de un bramido prolongado como el del ciervo, sino más bien de una serie de bufidos o gruñidos breves que rompen el silencio del bosque en ráfagas rítmicas. Los expertos describen la ronca como un “ronquido” intenso y áspero, un sonido gutural que más se siente en el pecho que se escucha con los oídos.
De noche, cuando apenas hay otros ruidos, este bramido ronco realmente evoca la voz de un jabalí enorme gruñendo entre la maleza. Aunque no alcance la potencia sonora de la berrea del ciervo, la ronca del gamo tiene un encanto especial: pone los vellos de punta con su tono primitivo y lejano, y se suele oír al caer la tarde o entrada la noche, añadiendo un aura misteriosa al bosque. Es, en definitiva, la voz ronca de la naturaleza anunciando desafío y pasión en las profundidades otoñales del monte.
¿Qué simboliza en la naturaleza?
La ronca del gamo es más que un sonido curioso; representa un capítulo importante en el ciclo natural de nuestros bosques. Al igual que la berrea del ciervo anuncia la llegada del otoño con sus bramidos, la ronca del gamo completa esa banda sonora salvaje de la estación. Simboliza la renovación de la vida silvestre: cada ronquido gutural que resuena entre los árboles es señal de que los adultos fuertes están luchando por reproducirse y asegurar la siguiente generación.
Visto desde una perspectiva ecológica, la presencia vigorosa de la ronca indica que el ecosistema goza de buena salud. No en vano, los científicos consideran este fenómeno como un indicador valioso del estado de las poblaciones de gamos y de sus hábitats. Donde se escucha la ronca en otoño es porque existen suficientes individuos compitiendo y un entorno capaz de sostenerlos, lo cual habla de bosques bien conservados y biodiversos.
En resumen, la ronca del gamo simboliza la continuidad de los ciclos naturales y la fuerza de la vida salvaje abriéndose paso año tras año. Es un recordatorio audible de que, más allá de la presencia humana, el bosque sigue su propio calendario y celebra cada otoño el eterno ritual de la supervivencia y la reproducción.
Una experiencia única para amantes de la fauna y el ecoturismo
Para los amantes de la naturaleza, presenciar la ronca del gamo es una vivencia tan especial como inspiradora. Este fenómeno ofrece la oportunidad de conectar con el lado más puro y salvaje del otoño. Imagina caminar al amanecer por un bosque envuelto en neblina, con el frío aire otoñal en el rostro, y de repente escuchar ese ronquido profundo rompiendo la quietud de las colinas. O al anochecer, bajo un cielo repleto de estrellas y sin contaminación lumínica, percibir a lo lejos los ecos de la ronca resonando en la oscuridad. Son momentos mágicos que difícilmente se olvidan y que nos hacen sentir diminutos ante la grandiosidad de la naturaleza.
Desde el punto de vista turístico, la ronca del gamo es un reclamo cada vez más apreciado en el ecoturismo otoñal. Aunque es un espectáculo menos famoso que la berrea del ciervo, no por ello resulta menos emocionante; de hecho, su relativa discreción lo convierte en una joya escondida para quienes buscan experiencias auténticas en la naturaleza. Muchos parques y reservas ofrecen durante octubre la posibilidad de realizar rutas guiadas de avistamiento de fauna centradas en la ronca. Por lo general, las mejores horas para escuchar y observar a los gamos en celo son al amanecer y al atardecer, cuando los machos se aventuran en claros del bosque para emitir sus llamadas y desafiar a sus rivales. Conviene ir acompañado de guías expertos y mantener la distancia adecuada, avanzando en silencio para no perturbar a los animales. Con precaución y respeto, es posible incluso ver a los gamos realizando sus exhibiciones de fuerza: machos persiguiéndose, chocando sus espectaculares cuernas en forma de pala, y reuniendo grupos de hembras a su alrededor.

Enclaves privilegiados para la ronca del gamo
En España existen distintos enclaves ideales para disfrutar de la ronca del gamo en plena naturaleza. Algunos de los más conocidos son el Parque Nacional de Doñana (Huelva-Sevilla), el Monte de El Pardo (Madrid) o la Sierra de Cazorla y Segura (Jaén), donde las poblaciones de gamos permiten oír este fenómeno cada otoño. En particular, la Sierra de Cazorla –el espacio protegido más grande del país– es famosa por combinar en la misma temporada la berrea del ciervo y la ronca del gamo, ofreciendo un doble espectáculo para quienes la visitan en octubre.
La vecina Sierra de La Sagra, ya en la provincia de Granada, también destaca por la presencia abundante de gamos en sus bosques mediterráneos. En cualquiera de estos destinos, vivir la ronca del gamo es un privilegio para los sentidos: vista, oído y hasta olfato se agudizan al sumergirte en el hábitat de estos animales y ser testigo de sus rituales. Además, el turismo de naturaleza centrado en eventos como la ronca, cuando se practica de forma sostenible, puede contribuir a la conservación de esas áreas y al desarrollo rural de las comunidades locales. Cada visitante que aprecia el valor de esta experiencia única suele marcharse con una mayor conciencia sobre la importancia de proteger la vida silvestre y sus ecosistemas.
Dónde disfrutar la ronca del gamo: El Pinar de La Lobera (Sierra de La Sagra)
Una recomendación especial para vivir la ronca del gamo en todo su esplendor es El Pinar de La Lobera, un alojamiento rural enclavado en la Sierra de La Sagra, al norte de Granada. Esta finca privada, con 250 hectáreas de naturaleza en estado puro a 1.500 metros de altitud, se encuentra dentro de un entorno privilegiado, limítrofe con el Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas. Su vasta extensión de bosques y praderas hace de hábitat para numerosas especies, entre ellas el gamo ibérico. De hecho, El Pinar de La Lobera es un enclave solitario ideal para la observación de fauna en libertad. Al no haber apenas interferencias humanas ni ruidos urbanos, aquí la ronca del gamo se puede escuchar en condiciones óptimas, brindándote una experiencia inmersiva y auténtica.
Además de la oportunidad de escuchar y ver la ronca, El Pinar de La Lobera ofrece todas las comodidades para una escapada rural inolvidable. Cuenta con varias casas rurales acogedoras con piscina, rodeadas de panoramas de encinas centenarias y cielos limpios de montaña. Es un lugar perfecto para desconectar del mundo y conectar con la naturaleza. Imagina terminar el día junto a una chimenea rústica, después de haber presenciado al atardecer los sonidos ancestrales de los gamos en la oscuridad del pinar.
Una finca rural para desconectar en plena naturaleza
¡No dejes pasar la oportunidad! Este otoño, planifica tu visita a El Pinar de La Lobera y sé testigo de la magia de la ronca del gamo en primera persona. Respirarás aire puro, dormirás bajo un manto de estrellas y despertarás con la banda sonora natural de los bosques granadinos. Sin duda, es una experiencia revitalizante que te permitirá desconectar de la rutina y reconectar con la esencia más salvaje y hermosa de la naturaleza.
¿Listo para vivir la ronca del gamo? Empaca tus prismáticos, tu cámara y tus ganas de aventura, y atrévete a disfrutar de este espectáculo otoñal único. En El Pinar de La Lobera te espera la combinación perfecta de tranquilidad, paisaje y vida animal para que vivas la ronca del gamo como nunca antes. ¡Ven a descubrir por qué este rincón de la Sierra de La Sagra es el lugar ideal para sentir la llamada salvaje del otoño!